Madre previsora
La Noi, nana de mi mamá, parte de la familia hasta su fallecimiento, aunque ya no viviera con nosotros y radicara en su pueblo natal.
Un día que la fuimos a visitar, mi madre la encontró contrariada y llorando, trató de calmarla y de conocer las causas de aquél estado de ánimo.
–Los hijos son unos ingratos, comadrita – le dijo la Noi a mi madre.
–Me han salido muy malos, no cuidan de sus mujeres e hijos y mucho menos se acuerdan de mí y eso que yo… ¡le di un padre distinto a cada uno de ellos!
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